No me acordaba de cuanto lo echaba de menos. Poder tumbarme en la cama y taparme hasta arriba con la colcha sintiéndome así más protegida, el levantarme y ver las gotas chocando contra los cristales, el sonido del agua al caer, el olor a suelo mojado...
Sabes esa sensación de que no sabes cuanto has echado de menos algo hasta que lo vuelves a ver o sentir¿? No recordaba cuanto echaba de menos robótica hasta que el año pasado volví a ser voluntaria en Madrid, no recuerdo cuanto echo de menos el voley hasta que vuelvo a tocar el balón... Es muy curioso.. hay cosas que empezamos a echar de menos cuando nos tenemos que despedir, y otras que nos damos cuenta de todo lo que las hemos echado de menos cuando las volvemos a ver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario