Y luego están los domingos... esos días que sin saber muy bien por qué suelen ser tristes, admito que para mi hacia mucho que no lo eran pero el de hoy ha sido uno de esos domingos.
Uno de esos domingos en los que no haces nada que realmente merezca la pena salvo ver alguna peli debajo de la manta y dejar que las emociones te superen por una razón u otra, y es que los domingos son días de emociones.
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