Hay cosas que nos hacen inmensamente felices, de una manera que no eres capaz de sentirte en otro contexto, tan feliz tan feliz que han aportado algo a tu vida que no desaparecerá nunca. En mi caso ha habido varias, el problema de esas cosas que te hacen tan inmensamente feliz es que en ocasiones te hacen sufrir, te hacen estar hasta las mismísimas narices de todo y te dan ganas de mandarlas a la mierda a la primera de cambio, pero no puedes, porque forman parte de ti, porque formas parte de ellas, porque cuando finalmente te ves obligada a dejarlas o ellas desaparecen por cualquier razón de tu vida tu sientes un pequeño vacío que se reconstruye cada vez que puedes volver a sentir parte de ello...
Sin duda una de esas cosas en mi vida ha sido el voley, pero sin lugar a dudas otra de ellas es Manitoba, esa sensación de identidad con los colores de mi pañoleta, esa calidez cada vez que alguien me llama Baloo, ese cariño cuando estoy con la manada, la sensación de trabajar codo a codo con aquellas personas que marcaron un cambio en mi vida, y ese agradecimiento al descubrirme a esa persona que día a día lo transforma todo, todo esto lo digo haciendo únicamente caso al presente, porque no creo que sea capaz de redactar una lista de todo lo que me has aportado desde que forme a pasar parte de todo esto.

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