Hoy he acabado de leerme el libro de Albert Espinosa, "Si tu me dices ven lo dejo todo, pero dime ven". Como de costumbre los libros de este hombre parece que van a ser románticos y empalagosos y luego... ni flowers, pero me siguen gustando, te enseñan otra filosofía de vida, otra manera de tomarte las cosas, pero no escribo esta entrada por eso, la escribo porque hoy como en muchas otras ocasiones he hecho un viaje en el tiempo...
Cada canción te lleva a un lugar, te recuerda a una persona, un momento imborrable en la cabeza, y la canción de "si tu me dices ven..." me lleva a más de uno, y eso no ocurre en muchas ocasiones. Esa canción me lleva a cuando tenía 6 años y estaba con mis primas en casa de mi abuela, cómo me enseñaron esa canción que al principio me pareció bastante tonta pero de lo mucho que me reí con ellas aquella tarde, me recuerda a una merienda en casa de Raquel cuando ella se empeñaba en rellenar la canción, "si tu me dices ven.. yo voy!" y lo cierto es que durante mucho tiempo cada vez que yo decía ven ella estaba, ya fuese para lo bueno o para lo malo, a mi madre limpiando con una sonrisa un domingo en casa, de esas veces que a mamá le da por cantar y hacer el bobo y te coge para bailar y tu eres consciente de que ya no tiene edad.. pero te da lo mismo porque te contagia con esa alegría tan suya... Parece mentira que una que una canción tan vieja pueda llevarme a tantos sitios y recordarme a tanta gente al mismo tiempo y sin tener nada que ver con el argumento de la letra, supongo que forma parte de la magia de las canciones.
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