Los zapatos de tacón, eso sin contar con los marrones, los botines y las deportivas que al final me dejo aquí en Valladolid. También tengo que meter toda la ropa del armario, sudaderas, chaquetas, vaqueros, chandal, un pijama, bragas, sujetadores, calcetines, el abrigo blanco (que ocupa más de lo que debería para mi gusto...) Luego por otro lado el archivador, los apuntes y el portátil, la bolsa de deporte, la equipación de voley con sus correspondientes rodilleras, las mochilas y bolsos, los regalos de navidad... Vamos, que si la maleta no explota por el camino me puedo dar con un canto en los dientes.
¡¡Que duro es esto de viajar!!

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